Santo André de Teixido. Si no vas de vivo, irás de muerto.
En el norte de Galicia, asomándose sobre los acantilados más altos de la Europa Continental, hay un lugar del cual dice la leyenda que «va de muerto quien no fue de vivo». Es Santo André de Teixido, una pequeña ermita escondida entre las Rías Altas, que venera la figura de uno de los doce apóstoles: André. Hasta allí se acercan ano tras ano decenas de miles de peregrinos, que lo convierten en uno de los santuarios más visitados de Galicia.
A lo largo de los siglos han llegado los romeros a Santo André para cumplir con esta tradición, marineros y campesinos de todos los rincones de Galicia. Cada vez es más habitual ver visitantes del resto de España y del extranjero que, atraídos por el territorio y la cultura, prefieren descubrir este lugar aislado en vida y así evitar tener que hacerlo reconvertidos en un pequeño animal: un insecto o un réptil que arrastra un alma en pena.
El santuario
Las primaras referencias al templo de Santo André de Teixido datan del siglo XII, con la presencia de un pequeño lugar de culto vinculado a la Orden de San Juan de Jerusalén. A lo largo de los años ha sufrido diversas reformas atendiendo actualmente a un templo de estilo gótico marinero en el que destaca el arco conopial de la puerta norte, la torre campanario, el retablo barroco que se encuentra en el interior y la imagen relicario que custodia el hueso de una mano de Santo André. La estética actual que combina el blanco con la piedra encintada se corresponde a una modificación dei siglo XX que actualmente es una de las señas de identidad dei lugar.
Santo André, el primer Apóstol
Santo André fue uno de los apóstoles que siguieron las enseñanzas de Jesucristo. Nacido en Betsaida, un pequeño pueblo junto al Lago de Genesaret, ejercía junto con su hermano Simón -posteriormente sería San Pedro- el oficio de pescador. Él fue quien abrió camino al resto de apóstoles a seguir los pasos y lecciones de Jesucristo, de ahí que hubiese ganado el nombre de “el primer llamado”.
La leyenda del santo celoso
Entre tierra agreste y salvaje, acantilados de vértigo y un océano indomable; cuenta la leyenda que el apóstol André naufragó en su barca, y tras agarrarse a un hierba para saltar a tierra, en la zona de Teixido, vió como su embarcación se petrificaba frente a la costa. En ese punto se sentia sólo y triste ante la poca afluencia de romeros y visitantes. Su templo se encontraba en un lugar aislado e inhóspito, sobre todo en aquellos días atlánticos de viento y temporales, por lo que los devotos preferían visitar al apóstol Santiago por su cercanía y ubicación.
Según la leyenda, ante esta desazón Dios le hizo una concesión: nadie podría entrar en el reino de los cielos sin haber visitado su santuario previamente. Y quien no lo hiciese en vida, sería castigado haciéndolo de muerto. Aquí comenzá la tradición de peregrinar a Teixido para visitar al también llamado «Santo André de Lonxe» o «Santo André do Cabo do Mundo» por su ubicación en uno de estos importantes finis terrae que marcaban ya en tiempos paganos una de las puertas del más allá.
La peregrinación
Santo André de Teixido es una pequeña aldea de la parroquia de Régoa, en el município de Cedeira. Con cerca de 30 habitantes sus lugareños se mezclan con los miles de visitantes que acuden al santuario cada mes. Es muy frecuente que, tras recorrer las escarpadas y acantiladas costas de la zona, los romeros dejen sus ofrendas en el templo y se lleven de los puestos de comerciantes locales los llamados sanandreses de miga de pan. Estas son unas figuras de artesanía que se elaboran en la aldea desde el siglo XIX y que funcionan como amuletos para diferentes aspectos de la vida: amor, salud, amistad, dinero, viajes, trabajo, protección o estudios.
Además, es común que los romeiros depositen su piedras en los amilladoiros ubicados en la cuestas de entrada al santuario, para desprenderse de las cargas que los llevaron a hacer el camino y para dejar un testimonio de que han visitado en vida el santuario.
Teixido, caminos con historia y belleza
Esta tradición la sigue el camino que dejó trazado el Padre Sarmiento en el año 1755. El clérigo salió de la parroquia de Xubia, en la localidad de Narón, y desde allí continuó por un sendero que le transportó por tierras de Naeón y Valdoviño para finalizar en Cedeira. Este es el llamado Camiño Vello, un recorrido cargado de belleza e historia.
Por el interior de la provincia de A Coruña, es posible explorar el GR-55 del Camiño de Santo André o disfrutar de los espectaculares paisajes de la Costa Ártabra en la Ruta dos Peiraos. Además, el Camiño dos Cantís nos recordará que nos encontramos ante los acantilados más altos de la Europa continental y un viaje al interior delplaneta por el Geoparque Mundial de la UNESCO del Cabo Ortegal. Por último, el Camiño do Mar ofrece una variante al Camino de Santiago que primero llega al santuario de la gente de Galicia, para seguir posteriormente hacia Compostela. Todos los caminos conducen a Teixido, y todos nos enseñarán que vale la pena recorrerlos en vida con su identidad, su gente y el territorio.












